¡Es tu momento de crecer y dar frutos!

¿Alguna vez te has preguntado por qué algunas semillas germinan y crecen, pero no dan fruto? Este artículo te invita a reflexionar sobre el proceso de crecimiento personal y espiritual, y cómo superar los obstáculos para alcanzar tus metas.

Al igual que una semilla necesita tiempo, oscuridad y humedad para germinar, las personas también enfrentan desafíos y dificultades en su camino hacia el crecimiento personal.

Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero. MATEO 13:30

Ese texto destaca la importancia de identificar nuestros objetivos y deseos, no se trata solo de “crecer”, si consideramos la cizaña también creció, pero no es lo que necesitamos, sino lo que realmente uno espera es poder dar frutos. Muchas veces, nos enfocamos en “crecer” sin definir qué significa eso para nosotros. Te animo a reflexionar sobre qué frutos queremos dar en nuestra vida, ya sea en el ámbito personal, profesional o espiritual.

El crecimiento que da frutos requiere paciencia, perseverancia y disposición para afrontar momentos difíciles. Al igual que una semilla debe romperse para germinar, a veces necesitamos salir de nuestra zona de confort y superar nuestros miedos para alcanzar nuestro potencial.

Cada persona tiene su propio ritmo y tiempo para desarrollarse. Es fundamental confiar en el proceso y no compararnos con los demás.

¿Estamos permitiendo que los afanes y preocupaciones nos impidan crecer? ¿Estamos dispuestos a romper estructuras mentales y hábitos que nos limitan? Aquí te dejo tres versículos donde el Apóstol Pablo nos exhorta a crecer. El crecimiento en nuestras vidas no debe ser opcional, sino un desafío constante, un objetivo que debemos fijarnos y procurar alcanzar.

1 Corintios 3:1-2 Así que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, no alimento sólido, porque todavía no podíais {recibirlo}. En verdad, ni aun ahora podéis,

1 Corintios 13:11 Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; {pero} cuando llegué a ser hombre, déjé las cosas de niño.

1 Corintios 14:20 Hermanos, no seáis niños en la manera de pensar; más bien, sed niños en la malicia, pero en la manera de pensar sed maduros.

DIOS QUIERE LLEVARNOS A UN CRECIMIENTO QUE DE FRUTO

¿Cómo está tu semilla? Es tiempo de crecer, pero tal vez los afanes de este mundo, los problemas, las preocupaciones y los deseos que quieres lograr no te dejes enfocarte en tu crecimiento. Al verte en un estancamiento te frustres y hasta caers en la depresión. La ansiedad por alcanzar lo pasajero ya la vez obtener tu desarrollo personal, emocional y espiritual no te permiten vivir en paz. Te invitamos a reflexionar que debes dejar atrás, que está impidiendo tu crecimiento en el área que lo estás buscando.

Pr. Pedro Segovia